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Los fondos de inversión españoles sostenibles y su huella de carbono

29/01/2026
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Los fondos de inversión españoles sostenibles y su huella de carbono

29/01/2026

Raquel López García, Universidad de Castilla-La Mancha y Luis Antonio López Santiago, Universidad de Castilla-La Mancha

Las decisiones financieras que tomamos día a día tienen implicaciones en el cambio climático. Las acciones, los títulos de deuda pública o privada o los fondos en los que invertimos tienen asociados, cada uno, una huella de carbono distinta.

Esa huella se deriva de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por las actividades de las empresas. Cuando colocamos nuestro dinero en activos con una baja huella de carbono estamos financiando actividades menos perjudiciales para el cambio climático.

En 2017 se creó un grupo de trabajo para establecer qué métricas deben usar los bancos o las gestoras de fondos para medir la huella de carbono de sus carteras de préstamos o de inversión. Sin embargo, esto sólo se está aplicando de forma parcial y con carácter experimental.

¿Es un dato público y disponible?

En el caso de los fondos de inversión, ¿qué información tienen los inversores particulares comprometidos con el cambio climático para seleccionar unos u otros?

Los proveedores globales de información sobre fondos no ofrecen datos de manera gratuita sobre la huella de carbono que dejan. Por otra parte, existen ratings de sostenibilidad para este tipo de herramienta de inversión. Sin embargo, se basan en factores ASG, relativos al impacto de las empresas que forman parte de los fondos en los ámbitos medioambiental, social y de gobernanza, por lo que el enfoque es mucho más amplio que el de la huella de carbono. Además, los criterios de aplicación pueden estar sesgados o ser poco transparentes.

Un informe de Bloomberg mostró que, en 2020, MSCI, una compañía propiedad de Morgan Stanley que analiza la sostenibilidad de las empresas, elevó el rating de sostenibilidad de McDonald’s (a más sostenible) aunque sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) habían aumentado un 7 % en los cuatro años previos.

Calculando la huella de carbono

En España ha ido creciendo el porcentaje de hogares que invierten en fondos de inversión. En 2022 fue el 9,56 %, cuando 20 años atrás era el 6,85 %. Además, el peso de dichos fondos en la cartera de activos financieros de los hogares pasó del 9,4 % en 2002 al 12 % en 2022.

Pese a este crecimiento, tampoco las gestoras de fondos de inversión españolas publican la huella de carbono de los fondos que manejan. La información suministrada sólo permite conocer si promueven acciones a favor del medioambiente o del desarrollo social, o si tienen objetivos de inversión sostenible. De este modo, cumplen con los artículos 8 y 9 de la normativa europea en materia de divulgación de información relativa a la sostenibilidad.

Intentando paliar esta falta de información, hemos calculado la huella de carbono de 45 fondos de inversión que invierten en acciones de empresas cotizadas españolas. Para ello, utilizamos los datos sobre emisiones de GEI que proporcionan en sus memorias de sostenibilidad las empresas incluidas en los fondos. Siguiendo los criterios del Greenhouse Gas Protocol, el estándar internacional más utilizado para que organizaciones y gobiernos midan, gestionen y reporten sus emisiones de gases de efecto invernadero, consideramos emisiones directas (de alcance 1) e indirectas (de alcance 2 y 3).

Un ranking de fondos sostenibles

De este análisis obtuvimos que, por cada 1 000 euros invertidos en los fondos de inversión españoles, en 2022 se emitieron a la atmósfera, de media, 497 kilos de CO₂ equivalente (los gases de efecto invernadero distintos del CO₂, como metano, óxido nitroso o hidrofluorocarburos, son convertidos a su valor equivalente en CO₂). Este resultado es muy similar al que tendríamos si hubiéramos recorrido 3 075 kilómetros (casi como viajar de Madrid a Estocolmo) con un coche diésel que consumiera 6,5 litros cada 100 kilómetros (gastando 350 euros si el litro de diésel costara 1,5 €).

A partir de ahí podemos establecer un ranking de fondos de inversión, según su huella de carbono por euro invertido. Encontramos una gran variabilidad en los resultados. Los 5 fondos más sostenibles financian actividades que emiten a la atmósfera, de media, 281 kilos de CO₂ equivalente por cada mil euros de inversión. Mientras, los 5 fondos menos sostenibles emiten, de media, 842.

Así, los más contaminantes tienen un impacto hasta 5,8 veces mayor, en términos de huella de carbono, que los más sostenibles.

¿Cuáles son las empresas españolas que más contribuyen a la huella de carbono de los fondos de inversión? Por orden, son: Gestamp, Iberdrola, Acerinox, IAG y Repsol. Estas 5 forman parte de las 10 compañías (de 85 incluidas en los fondos de inversión) que generaron más emisiones de carbono en 2022.

La huella de carbono de Gestamp, Iberdrola y Acerinox se relaciona fundamentalmente con las emisiones indirectas de alcance 3 (por ejemplo, las asociadas con los metales que utilizan Gestamp o Acerinox como materia prima). Por su parte, las emisiones de carbono de IAG y Repsol son principalmente emisiones directas (de alcance 1), o sea, producidas directamente por el uso de combustibles fósiles, como el queroseno utilizado por IAG en sus aviones.

La figura de abajo ofrece una clasificación de los fondos en cuatro niveles de riesgo de carbono según las emisiones consideradas (alcance 1, 2 o 3 aguas arriba). Fondos de riesgo bajo (por debajo del percentil 25), riesgo medio-bajo (del percentil 25 al 50), riesgo medio-alto (del percentil 50 al 75) y riesgo alto (por encima del percentil 75). Al comparar las columnas 1 y 3, se observa que, de los 45 fondos de inversión, 19 cambian de color y que la identificación de la sostenibilidad de los fondos depende del tipo de emisiones consideradas. Se concluye que ignorar las emisiones de alcance 3 conduce a una identificación incorrecta de los fondos de riesgo bajo y medio-bajo, ya que son estos los que presentan un aumento más notable en sus emisiones.

En conclusión

Tanto los ciudadanos como los inversores profesionales requieren contar con información veraz y comprensible para la toma de decisiones de inversión. Establecer un sistema de medida de la calidad de la huella de carbono de las distintas alternativas de inversión, como Nutri-Score mide la calidad de los alimentos, facilitaría la identificación de aquellas más sostenibles.

La falta de información, o su complejidad, abre la posibilidad de que las empresas apliquen estrategias de ecopostureo o de greenwashing, y dificulta a los ciudadanos comprometidos con la lucha contra el cambio climático contribuir al proceso de descarbonización a través de sus inversiones.The Conversation

Raquel López García, Profesora Titular de Universidad, Departamento de Análisis Económico y Finanzas, Universidad de Castilla-La Mancha y Luis Antonio López Santiago, Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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